martes, 18 de noviembre de 2014
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viernes, 14 de mayo de 2010
El Detective Privado

viernes, 30 de abril de 2010
Amor a la fuga...

El arquetipo de lo que Luis Buñuel denominó amour fou, o “amor loco”, normalmente se asocia con las parejas fugitivas, y no sólo en el género negro, sino en el cine en general. Estas parejas marginales, fuera de la ley , perseguidas y sin esperanza, solían encontrar la muerte o la agonía al final de la historia.
En un estudio sobre cine negro llamado “Paint it Black, Raymond Durgnat ofrece una pequeña reseña sobre parejas fugitivas: <
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[1] Silver Alain & Ursini James, Duncan Paul, Cine Negro, Taschen, 2004 Italy, 96 p.p
domingo, 18 de abril de 2010
La mujer en el cine negro

Aunque el cine negro tiene como protagonistas a muchas mujeres. La mayoría lo son junto a una figura masculina. De Perdición a El diablo de las armas, por muy dominante que sea la mujer, no hay historia sin una figura masculina de igual prominencia: sin un hombre que destruir no hay mujer fatal. Gilda (1946) y Nora Prentiss (1947) son artistas que dan nombre al título de dos filmes. A raíz de la construcción patriarcal del cine negro, podría afirmarse de manera simplista que con su talento son capaces de cautivar a un hombre pa

Muchas de las protagonistas del cine negro son también víctimas. En Almas en suplicio (1945), The Damned Don’t Cry (1952) y Suden Fear (1952), Joan Crawford interpretaba a una mujer que lograba sobrevivir pese a sufrir infortunios y traiciones.
Tanto Norah Larkin en La gardenia azul (Fritz Lang, 1953) como Wilma Tuttle en The Accused (1949) se defienden hiriendo de muerte a un depredador sexual y, pese a ser absueltas (Norah no mata a su agresor), la narración gira dramáticamente en torno a la sensación de desesperanza de la mujer. Además, ambas son rescatadas por hombres compasivos. En La gardenia azul, el profético travelling de Lang envuelve a Norah para sugerir que no es cpaz de salir adelante sin ayuda, que sólo un hombre puede rescatarla de un torbellino de fatalidades. Otras mujeres, como Paula Alquist en Luz que agoniza (1944) o Leslie Calvin en Aguas Turbias (1946), son presas del ataque psicológico debido a su perturbación emocional. Pero quizá el ejemplo más extremo sea el primer film noir de Joseph H. Lewis, My name is Julia Ross (1945), en el que la figura del título es drogada, secuestrada y forzada a asumir una nueva identidad.
Mentira latente (1952), adaptación de la novela de Cornell Woolrich I Married a Dead Man, presenta una perversa trama en la que una indigente recibe la oportunidad de suplantar a una joven y rica esposa. No obstante, el director Mitchell Leiden hace más hincapié en el melodrama que en el fatalismo.
A diferencia de Nora Prentiss o Gilda, o de Petey Brown, Lucia Harper (Almas desnudas, 1949) no actúa en un club nocturno ni tiene un pasado oscuro. Más bien lleva una cómoda vida en Balboa, California, junto a su esposo, sus hijos, su suegro, un ama de llaves y sus mascotas. Hasta que un gran problema llama a su puerta; su hija adolescente, Bea, se ha enamorado de un hombre mayor, Darby, que ha muerto.
Lucia Harper - Joan Bennett, quien también interpretó a la mujer fatal de La mujer del cuadro y Perversidad (1945) - es una mujer normal, sin glamour ni astucia. Un poco como las mujeres de Alma en suplicio o The Accused, la ironía de su situación no es su inocencia, sino que sus valores de clase media le impiden reflexionar antes de ocultar una muerte accidental. La decisión de Lucia de intentar proteger a su familia es un instinto maternal, perfectamente comprensible.
viernes, 2 de abril de 2010
Cine negro: Características.

¿Cuáles son los temas que toca el Film Noir?
La temática, el pasado angustioso. Los personajes del cine negro raramente son criaturas de la luz. A menudo escapan de una carga del pasado, a veces un episodio traumático, y otras un crimen pasional. En ocasiones simplemente huyen de sus propios demonios, creados por ambiguos acontecimientos enterrados en el pasado. Sea cual sea el origen del problema, los personajes se ocultan en los oscuros callejones y cuartuchos que tanto proliferan en el mundo del cine negro. Para los protagonistas, el pasado no es un fantasma efímero, sino tangible y amenazador. Uno no puede escapar de su pasado, y sólo afrontándolo podrá esperar algún tipo de redención, aunque sea exponiéndose a un revólver.
¿Cómo son los personajes de este género?
El cine negro cuenta con sus propios caracteres, entre los que destacan:
El buscador de la verdad. Suele tratarse de un policía o un criminal, raramente una mujer, casi nunca un investigador privado. El buscador de la verdad puede llevar distintos disfraces, ya que su objetivo principal es navegar por el convulso laberinto del universo negro en busca de una respuesta crítica, quizás para acabar descubriendo que el objeto de la búsqueda es “el gran secreto”.
El perseguido. El protagonista, fruto de la influencia del existencialismo combinado con el fatalismo inherente a gran parte del expresionismo alemán, a menudo es perseguido y acorralado desde el principio hasta el final de una película. Suele ser un hombre y un extraño. Tiene dificultades para conectar con un universo que parece verse arrastrado a actos criminales de rebelión que desafíen tanta absurdidad.
La mujer fatal. El elemento más subversivo de la mayoría de filmes del cine negro es el personaje femenino, a menudo una mujer fatal. Bajo el ojo masculino se le percibe como: la viuda negra, la mujer araña, de la percepción masculina, que las veía como brujas malvadas y castradoras. También se entiende su personaje como poderoso y seductor, que proporcionan una posible alternativa al rebelde masculino. Para la mujer fatal, el objeto de escarnio, más que un universo absurdo, es el patriarcado masculino.
¿Cuáles son los elementos visuales del cine negro?
- La iluminación de claroscuros. La iluminación de baja intensidad. Sombras y luces no sólo pugnan en exteriores nocturnos, sino también en oscuros interiores protegidos de la luz del día por cortinas o persianas de lamas. La luz lateral, intensa y sin filtros, así como la luz de los contornos, revela únicamente parte del rostro para crear, por sí sola, tensión dramática. La cámara de directores de fotografía como Nicholas Musuraca, John F. Seitz o John Alton eleva dicho estilo a sus cotas máximas en filmes como Retorno al pasado, Perdición y La brigada suicida. Su fotografía en blanco y negro con marcados contrastes, crudos exteriores diurnos y un trabajo nocturno de gran realismo se convirtió en estándar del estilo negro.
- Los ángulos insólitos. Los directores de fotografía del cine negro favorecían los ángulos bajos por varios motivos. Para empezar, conseguían que los personajes se elevaran del suelo de forma casi expresionista, lo que les confería un contorno dramático y un trasfondo simbólico. Además, permitían al espectador ver los techos de los interiores, lo que creaba una mayor sensación de claustrofobia y paranoia, emociones apropiadas para el universo negro. Los ángulos altos también podían producir desequilibrio; una ojeada al hueco de una escalera por encima de un endeble pasamanos o de la ventana de un rascacielos hacia la lejana calle.
- La cámara en movimiento. Para directores como Ophüls o Lang, la cámara que se desliza por una habitación dejando atrás un gran desorden en primer plano, o que sigue a un personaje en un café abarrotado, tenía una calidad despiadada y funesta. Combinada con una toma larga, realzaba sutilmente las secuencias de suspense.
- El paisaje urbano. El cine negro suele ubicarse en un paisaje urbano, concretamente en las ciudades de Los Angeles, Nueva York y San Francisco. La metrópolis, con sus círculos de luz bajo las farolas, sus oscuros callejones, los peatones sombríos, las calles húmedas y mugrientas, es el entorno perfecto para los angustiosos sucesos propios del género.
El Flashback y la cámara subjetiva. Tanto si es introducido por un efecto de ondulación o simplemente por un corte brusco, el pasado invade de forma palpable estos largometrajes a través de la técnica del flashback. Puede estar infiltrado por el punto de vista de un solo personaje o ser ostentablemente objetivo y distanciado. Esta visión del pasado puede mostrar la realidad de un modo mucho más efectivo que toda ka narración del mundo.